Praga : Una ciudad dibujada en los colores ocres de la historia

Hace unas semanas tuve el deleite de visitar Praga, una ciudad que tenía en mi lista de destinos desde hacía varios años, un lugar extraordinario de cálidos colores ocres y moldeada en la historia de la mano de los virtuosos artistas que trazaron su tradición a través de la música, leyendas y su arquitectura excepcional. Muy agradecida por poder prepararme para este viaje con los audios de mi favorita de las favoritas, Diana Uribe, y mi encantador compañero de aventura.

En este viaje me sentí como en un libro de leyendas, donde el suelo que visitamos estuvo habitado por las antiguas tribus celtas que dejaron su huella por toda Europa y desde luego en esta antigua región de bohemia. Fue un viaje bastante heladito de tres días que hicimos desde Londres gracias a la maravilla de esos gigantes pájaros del cielo, que nos permiten llegar a lugares fascinantes a través de las rutas de los cielos sin límite. Gracias a la aviación y a la gran industria de viajes, a la que tengo la gran fortuna de pertenecer.

Mi deseo de visitar Praga se creció el día que aprendí de la historia de La primavera de Praga, cuando supe que algún día mis pies recorrerían estos senderos para conectar más de cerca con esa ilusión de paz, y con quienes se atrevieron a soñar de alguna manera con una apertura pacífica entre el comunismo de esa época y  la libertad del capitalismo;  “socialismo con rostro humano” que, si bien fue un sueño utópico y frustrado, si fue el encargado de hacer eco en la historia durante décadas en el corazón de muchos que luego verían la realidad en la época de la Revolución de terciopelo, dando a su vez la luz a la nación checa con su identidad propia.

La ciudad me sedujo desde el momento en que la vi, fue muy fácil llegar desde el aeropuerto el centro de la ciudad en un bus directo. Y en camino hacia hotel pasamos justo por La Plaza de Wenceslao y sus observamos sus calles vibrantes de vida nocturna, donde había un pequeño mercado iluminado con luces navideñas. ¡La Plaza de Wenceslao fue diseñada como el mercado de caballos de Praga hace 650 años!, en el tiempo de Carlos IV y desde entonces ha sido testigo de todo tipo de eventos históricos, desde revueltas anticomunistas hasta celebraciones nacionales. ¡Aquí es indudablemente el lugar donde los checos se juntan para desahogarse!. Un lugar con mucha historia y cultura y de fácil acceso pues la cruzan tres líneas de metro y vimos también que los tranvías pasan justo por aquí.

Allí mismo pudimos apreciar el imponente Museo Nacional y la controversial Estatua de San Wenceslao, donde se leyó la Declaración de Independencia de Checoslovaquia en 1918. Hoy en día la plaza sigue siendo el centro de entretenimiento de Praga. Un lugar tan popular tanto para locales como para visitantes y una base muy buena para nosotros, ya que estábamos a cinco minutos caminando de allí, lo cual nos permitió llegar fácilmente a muchos de los lugares de interés de Praga.

Al día siguiente nos fuimos a caminar por al casco antiguo (¡aunque aquí todo es antiguo!) , donde se encuentra la Torre del Ayuntamiento, y el famoso Reloj Astronómico de Praga que es un símbolo de la antigua vanidad de la ciudad.

Descubrimos que en este reloj medieval ”habitan” unas figuras increíbles que se dan cita en punto de la hora danzar y contar los relatos de este ingenio medieval. Allí nos quedamos observándolo durante un tiempo como como tratando de entender su significado interior,  sus imágenes, formas y colores, y la verdad no fue fácil, me ha tomado tiempo digerir su extraordinario diseño y sobre complejo significado. Por eso me tome el tiempo para investigarlo y aquí les regalo unos detalles que segura serán de tu interés

  • La parte superior del Reloj, que data 1410, en donde se marca la hora en números romanos, es la parte más antigua del reloj.
  • El reloj está diseñado en forma de astrolabio donde aparecen la Tierra, el Cielo y sus dos bellos tonos azules, el sol,  la luna, amanecer y el anochecer.
  • El disco central de números arábigos muestra la hora babilónica, tomando como referencia el amanecer, y viendo el verano como horas más largas que en invierno
  • Hay cuatro figuras cuidando la rueda superior: 1) La muerte representada por un esqueleto cargando un reloj de arena, 2) La Lujuria, simbolizada por un turco tocando la mandolina; 3) La Avaricia representada por una figura con una bolsa de dinero y 4) La Soberbia representada por una figura con un espejo.
  • También se asoman a punto de hora por dos pequeñas ventanas de la parte superior los Doce Apóstoles, San Pedro con las llaves de las puertas del Cielo.
  • Durante siglos se consideró que el autor original del reloj fue el maestro Hanus (esta fue aun la teoría cuando escuche el audio de Diana Uribe). Pero luego se comprobó que el verdadero autor fue Mikulas de Kadan, y que Hanus tan solo se ocupó de su mantenimiento durante una parte de su vida.

Este reloj es sin duda uno de los grandes iconos de la ciudad, no solo por su belleza y sus más de seis siglos de existencia sino también por su triste leyenda, pues se dice que si el reloj deja de funcionar se vendrá un mal tiempo. Realmente un hito histórico del país al cual que tuvimos la fortuna de visitar.

Y es que todos los rincones de esta plaza están llenos de historias, colores, poesía, arte vivo. Son sorpresas, maravillas y pequeños tesoros heredados para el deleite de nuestros ojos.

Inmediatamente seguimos caminando hacia la plaza y encontramos el gigante monumento de Jan Hus, quien fue una figura importante durante la reforma religiosa y quien fue quemado vivo por proponer un pensamiento religioso diferente al vigente en ese momento, y esto fue mucho tiempo antes que la época de Martin Lutero. Su injusta muerte fue la provocación de la rebelión husita que marcaría en dos su historia religiosa del país.

Siguiendo el recorrido por esta cajita de sorpresas y música que es Praga, y disfrutando de vez en cuando un delicioso vino caliente, percibimos una fina convergencia de tiempos, donde la comunidad judía también se hizo presente pasando por Museo Judío y la Sinagoga española. Aprendimos acerca de su resistencia durante la Segunda Guerra Mundial cuando fue ocupada por la Alemania nazi. Justo al lado vimos una de las obras más extrañas, por el artista Jaroslav Rona estatua de bronce de Franz Kafka inspirada por la obra “La Lucha” de Kafka

Puente de Carlos IV

Luego cruzamos lentamente el Puente de Carlos IV, impresionante por su amplitud y grandiosidad. Mientras caminábamos por allí, recorrimos más de 600 años de historia, donde las estatuas nos contaban sus crónicas, y nos invitaban a sentirlas para que esos momentos a lo largo de la orilla del río Moldava no se nos escaparan.

Su tiempo empieza por allá en el Siglo 10 y en tiempo del fugaz imperio de Moravia cuando se construyó el primer puente de piedra: Judith, que luego sería sustituido por el Puente de Carlos IV en 1357, que se aún mantiene vivo y orgulloso, dando a la ciudad su carácter de diva de una época de esplendor. ¡Ahí nos aseguramos de tocar la estatua de John Nepomuk pues dicen que quien la toca vuelve a Praga!. Así íbamos descubriendo una Praga con diversas capas de historia encierran los mitos y leyendas de Bohemia, el de su breve prominencia como capital del imperio austrohúngaro. Una joya esculpida lentamente en el espacio y el tiempo.

Posteriormente visitamos el Muro de John Lennon, luego de cruzar el Puente de Carlos esas calles estrechas nos condujeron a la plaza donde se encuentra el muro, frente al palacio de Buquoy, en el barrio bohemio de Malá Strana, este es uno de los lugares más retratados de la capital checa. El otro lugar donde vi un muro de John Lennon fue durante mi visita a Hong Kong dos años atrás.  ¿Pero por qué hay un muro de John Lennon en Praga? Bueno porque John Lennon, como ya saben fue uno de los grandes de la música de todos los tiempos, y también un símbolo del movimiento pacifista desde la década de los 70’s. Su muerte vigorizó su imagen durante el turbulento curso de la Guerra Fría. Y Praga no fue la excepción.

El muro está decorado con grafitis que son interminablemente reemplazados y es fundamentalmente un muro de libre expresión

El ultimo día nos dirigimos al imponente Castillo de Praga , que es el monumento cultural e histórico más significativo de la República Checa, insignia de más de mil años de desarrollo histórico. Se trata de un complejo espectacular de palacios, murallas y edificios religiosos que revelan muchos estilos arquitectónicos. El complejo fue domicilio de los príncipes, reyes y emperadores de Bohemia y luego a partir de 1918 igualmente residencia de presidentes.

Allí por los años 1600 sucedió la famosa “Segunda Defenestración de Praga” donde dos funcionarios de los Habsburgo fueron arrojados por la ventana, provocando la guerra que terminó con la derrota total de los protestantes. En 1962 el Castillo de Praga fue declarado patrimonio cultural nacional más importante de la historia checa.

Caminando por el castillo recorrimos las huellas del tiempo en una ciudad que se asentó allí en el siglo X, cuando formaba parte del fugaz Imperio Moravo, el primero que lo construyo y que aun domina la vista de la ciudad. El castillo es una transposición de las diferentes épocas de Praga como el corazón de la ciudad. Al salir hasta tuvimos la suerte de ver el cambio de guardia.

Saliendo del Castillo nos aprovechamos para visitar la Calle Dorada – Golden Lane. Una calle tan estrechita que ni la vimos la primera vez que pasamos por allí. Esta hermosamente empedrada, y ubicada a lo largo de uno de los muros del castillo de Praga. ¡Me dio la impresión de esta caminando por una villa diminuta para seres pequeños como en una historia de Hobbit!, con sus hermosas casitas de colores. Su nombre proviene de los joyeros que estuvieron aquí en el siglo XVII. Sin embargo, su aspecto es del siglo XIX, cuando se recuperó la zona.

Para terminar la última parada que hicimos fue a uno de los monumentos más notorios de Praga: La Torre de Petřín,. ¡Allí llegamos haciendo una caminata por entre la colina del parque, y las vistas son preciosas!. Aunque también opera un funicular según leí, pero no vimos por donde era la entrada pues estábamos felices de esta caminata hermosa.

La torre fue construida en 1891 como una hermanita menor de la Torre Eiffel. Tiene 59 metros de altura y 299 escalones que casi me sacan los pulmones cuando iba subiendo a su pico. Pero bien valió la pena por admirar la hermosa vista desde su cima, que domina no solo domina toda la ciudad, sino que se alcanza a ver una extensión grande de toda Bohemia.

Hoy doy gracias por esta bella ciudad que me robo el corazón, caminar por estos lugares tan antiguos como tradicionales me hicieron de alguna manera vaga imaginar las huellas de Carlos IV, de los reyes de Moravia, de Milán Kundera, de Kafka y de los tantísimos otros personajes que han tejido su historia. En Praga vivimos una la magia de la nieve y caminamos un poco entre sueños y figuras de las civilizaciones eslava y celta, hasta llegar asimismo por las huellas de la Checoslovaquia del 1918.

Aprendimos la historia de un pueblo que logró su identidad propia en 1989 luego de la Revolución de Terciopelo que convirtió a Checoslovaquia en un país democrático. Le preguntamos un poco a nuestro guía Filip, sobre cómo sintió el este cambio impresionante, ya que él debería tener unos 14 años en esa época, ¡la edad que tiene mi hijo ahora!. Filip nos relató que a su corta edad fue algo muy chocante para el porque la gente no sabía cómo comportarse, pues imagínense pasar de no tener prácticamente ninguna libertad a tenerla toda!. El recordaba haber visto como una locura anárquicamente confusa por un corto tiempo, pero que no tardo mucho antes de que, en 1993, Checoslovaquia se dividiera pacíficamente en dos países independientes, Eslovaquia y República Checa.

Praga me encantó! es una verdadera joya que ha visto los disímiles rincones de la historia, y que tuvo la suerte de preservar su arquitectura paradójicamente debido a que estaba invadida, como el universo loco e infinito cuidando de una manera extraña su preciosidad.

Y como diría Héctor Mora en mi tiempo con esto me despido y la próxima vez lo veremos (o leeremos) pronto desde cualquier parte del mundo. Dedicado a ese compañero aventurero del cielo quien compartió esta aventura conmigo bajo el increíble cielo checo.

Gracias por leer mi blog y viajar conmigo a través del tiempo y la imaginación.

“Si las ciudades europeas fueran un collar, Praga sería un diamante entre las perlas.” anónimo

Con Amor.

🙏

Jenny

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